Ubicado en el distrito de San José de Secce a tres horas de la ciudad de Huanta y a 45 min. del distrito, se llega por una carretera afirmada que ofrece una belleza paisajística.
Cuenta la leyenda que personas, animales y plantas emigrantes del Apurímac hacia Huanta, para ampliar la selva, fueron castigados por el Dios Sol por no acatar la orden de no mirar atrás y quedaron petrificados.