A 24 km de Mala aparece por entre la bruma serrana esta pequeña villa arrebatada a una postal costumbrista. Pequeña y típica por sus casas de adobe de un solo piso.
Y también por su antigua iglesia, que se halla en uno de los frentes de su plaza central, y data de la época colonial. Muy cerca el viajero puede visitar los restos arqueológicos de Aymaraes y La Vuelta. Y al retorno saborear los exquisitos camarones.