Reseña Historica
El templo que albergó al cristo por primera vez era sencillo, de adobe y madera. Cuatro siglos más tarde, en 1918, un severo incendio lo destruyó, dañando seriamente a la imagen. El fuego respetó el tronco de Cristo, mas no la cabeza y las extremidades, que se quemaron. Repuestos del dolor causado por la pérdida, los iqueños encargaron a sus mejores artistas la restauración de la imagen.